viernes, 14 de marzo de 2014

Ramos, Trujillo, Cartagena.

30 de Junio de 1999: Quién lo iba a decir. Ni siquiera Carmen, con sus 85 años de edad y múltiples batallas vividas en el transcurso de su larga vida, es capaz de imaginárselo. ¿Semana santa en pleno verano cordobés?. Son las 22:30 de la noche y los gritos provenientes de la calle no dejan a Carmen conciliar el sueño. Son gritos desaforados, de felicidad, que resuenan como ecos lejanos en su humilde casa de la calle los Mesías. “Ramos!! Ramos!!!”, parecen decir. Carmen vuelve a la cama, maldiciendo la algarabía generada a la vez que achaca a su mala memoria olvidarse de una fecha marcada en el calendario de todo cordobés.

A 460 kilómetros, 25 personas saltan y gritan como si les fuese la vida en ello. Corren y corren buscando a un sevillano de 24 años, recién llegado al equipo meses atrás, que acaba de silenciar a las casi 17.000 personas que abarrotan Cartagonova. 



Rebobinemos. En 1999 aún se disputaba en formato liguilla las eliminatorias de ascenso a Segunda División. Dicha liguilla constaba de 6 partidos a disputar entre los 4 equipos que formaban el grupo, y se caracterizaba, sobre todo en aquellos años, por la cantidad ingente de maletines que viajaban por España con el fin de satisfacer las necesidades históricas de los contendientes. Ese año, uno de los grupos estaba formado por Racing de Ferrol, Córdoba, Cultural Leonesa y Cartagonova. Rivales de enjundia conformaban una liguilla que contaría con un gran dominador prácticamente desde el primer partido: El Cartagonova. El equipo entrenado por el malogrado Txutxi Aranguren llegaba a dos jornadas del final con 4 puntos de ventaja sobre su predecesor, el Córdoba, único equipo que podía robarle el ascenso. Precisamente restaban los dos partidos frente al equipo andaluz, y todo eran caras de alegría en Cartagena. No en vano, un sólo punto les otorgaba el ascenso. 

En la penúltima jornada, el Cartagonova visitaba El Arcángel, feudo cordobesista. Un sólo punto era necesario. Pero el Córdoba se impuso 2-0. Restaba un partido, una final. La cita, en Cartagena iba a ser seguida por miles de seguidores blanquiverdes a través de diferentes pantallas gigantes habilitadas en varios puntos de la ciudad del Califa, dado que el Cartagonova no facilitó ni una sola entrada a la afición verdiblanca. La confianza cartaginense era máxima, y más cuando Keko de penalti anotó el 1-0 para el Cartagonova. Se llega al descanso con dicho 1-0, y las espadas en todo lo alto. A los 4 minutos de reanudarse el encuentro, llega el jarro de agua fría. En un tiro de falta indirecto Óscar Ventaja rompe la red. Golazo. 1-1, y el miedo ha empezado a invadir Cartagonova. El boxeador ha golpeado a su adversario en el hígado, y este mentalmente evalúa los daños. Y sin tiempo para la reacción, le propina el derechazo definitivo para tumbarlo a la lona.

Juan Carlos Ramos parece tener envidia del golazo de su compañero. Coge con mimo la pelota, y la coloca con suavidad en la hierba. Toma aire cálido mediterráneo y se prepara para lanzar a puerta, pese a su lejanía. Nada mas salir de sus botas, toda Cartagena sabe que es gol. El estadio enmudece. Tan sólo la red parece interponerse entre Ramos y el infinito. Gol. Golazo. Cartagonova 1-2 Córdoba. 30 minutos restan para regresar a Segunda División 16 años después. Finalmente, tras un asedio local incesante, los blanquiverdes aguantan el acoso, y logran el ascenso, encumbrando a la categoría de héroe local a Ramos, el autor del derechazo imparable. Del pasaporte a Segunda. Aquel fue "El Cordobazo".




Un nuevo sobresalto vuelve a despertar a Carmen. Para una anciana de una edad tan avanzada, el sueño es un tesoro incalculable, y por ello le causa especial molestia que la despierten. Malhumorada, se levanta de la cama sigilosa pero firmemente. “¿Qué será esta vez? No dejan dormir a nadie en paz”, lamenta mientras abre la ventana para escuchar el griterío. Son las 23:00, y pronto se da cuenta que el griterío no proviene de su calle. Ni tan siquiera de su barrio. Un estruendo lejano resuena en toda Córdoba, y fuegos artificiales de color verde y blanco salen lanzados desde la zona de La Mezquita. La luminosidad verde de los fuegos ilumina la sonrisa de Carmen. Ahora lo entiende todo. “Como en el 81, claro”. 16 años desde que abandonas una categoría no se olvidan fácilmente.


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